Hay lugares, momentos, personas que golpean suavemente nuestra espalda para hacernos girar y desviar nuestra mirada hacia otra parte.
Nombres que dejan de ser comunes para ser concretos, que forman parte de los cimientos de nuestra arquitectura. Y sobre ellos, vamos construyendo día tras día, apoyándonos en sus miradas, en sus palabras, en sus arranques de locura... viviendo y recorriendo a través de ellos esos mundos que aun existiendo, sólo tienen sentido cuando alguien los dibuja en tu retina, les presta su voz y su entusiasmo contagioso…
Hay instantes, imágenes, sensaciones, que existen solo porque alguien nos las enseñó de su mano.

No hay comentarios:
Publicar un comentario